48 horas en Oporto, la princesa del Duero

48 horas en Oporto, la princesa del Duero

Actualizado: 8 Feb 2017 | Publicado: 8 Feb 2017

Acabas de llegar y tienes todo un fin de semana por delante para descubrir Oporto. Tal vez hayas escogido este destino por ser la segunda ciudad de Portugal o por el atractivo imán de un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Eso es lo obvio, nada nuevo bajo el sol. Lo que tal vez desconoces es cómo disfrutar del magnetismo de sus contrastes, de una armoniosa y delicada asimetría que nace en el Duero y se eleva colina arriba navegando orgullosa entre tradición y vanguardia, vino, francesinhas, coladas al sol y galerías de arte.

Panorámica de Oporto desde el puente D. Luis I Praça da Ribeira. Oporto Escenas de Oporto Sobrada de fotogenia, monumental y desconchada, refinada y desenfadada, pequeña en continente y enorme en contenido. Oporto es así y así quiero mostrártela seleccionando os melhores locais para namorar, o lo que es lo mismo, los lugares en los que tú, como yo, también dejarás un pedacito do teu coração a no ser que no corra sangre por tus venas. 48 horas en Oporto. Comenzamos.

48 horas en Oporto: día 1

Ver amanecer junto al Duero

Todavía es de noche en Cais da Ribeira y entre la niebla Gaia solo es un fantasma escalonado de luces blancas y amarillas que se reflejan en las aguas del río. Aquel que dio vida a una pequeña aldea celta y al Portus Cale romano, origen del topónimo Portugal.

Vista de Vila Nova de Gaia Amanecer frente al Duero. Oporto A esa hora bruja, azul y casi exenta de vida, Oporto, como una gaviota más que camina distraída por el muelle, luce un rostro melancólico y ausente, cercano al de “un milano herido en el ala” como la describe con acierto el letrista Carlos Tê en Porto Sentido. Escucha este fado en la voz de Rui Veloso mientras la luna recoge sus bártulos y empezarás a contagiarte del espíritu portuense.

Pasear por Cais da Ribeira y Barredo

Poco a poco la bruma se disipa y las terrazas vuelven a ocupar su feudo frente al río. Estás en Cais da Ribeira que despierta mostrando su anárquica estampa de casas apiñadas que compiten por asomarse al Duero. Entre fachadas de colores, azulejos y restaurantes, el que fue el puerto principal de la ciudad hoy se entrega a su nuevo estatus, el de un animado paseo copado por turistas a cualquier hora.

Cais da Ribeira. Oporto Cais da Ribeira, Oporto Sentirás la tentación de encaminar tus pasos hasta el puente de D. Luis I. No lo hagas aún y piérdete en la trasera de esta imagen de postal, en el laberíntico barrio de Barredo que se extiende a los pies del Terreiro da Sé. Fíjate en sus paredes ocres, en sus desgastadas callejuelas, en las escalinatas cercadas por las viejas murallas y en la Torre da Rua de Baixo. Es aquí donde reside del corazón medieval de llamada ‘ciudad invicta’ por su enérgica oposición a las tropas de Napoleón.

Barrio de Barredo. Oport

Rua do Barredo. Oporto

Cruzar el puente Don Luis I

Ahora sí, deshaz el camino y deja las enrevesadas calles de Barredo en busca de un soplo de aire fresco. Lo hallarás en uno de los grandes anzuelos turísticos de la bella Oporto, sobre la arteria de agua dulce que le da vida y con aspecto de gigante de hierro. Es el puente Don Luis I, un capricho de la ingeniería, proyectado por Teófilo Seyrig -discípulo de Eiffel-, que desde 1886 conecta con la vecina Vilanova de Gaia.

Puente Don Luis I. Oporto Oporto desde el Puente Don Luis Panorámica de la Ribeira. Oporto ¿Cuánto tiempo tardarás en recorrer los 174 metros del nivel inferior? A saber. La que te habla perdió la noción del tiempo jugando con su esqueleto de metal en busca del mejor encuadre, esquivando bicicletas y coches para captar un retazo de su potente perfil.

Visitar las bodegas en Vila Nova de Gaia

Cruzar el gran símbolo portuense tiene recompensa ya que en Gaia se concentran las bodegas del famoso vino de Oporto. Centenarias instituciones como Ferreira, Sandeman, Calém o Ramos Pinto. La visita a esta última es muy recomendable porque, además del tradicional recorrido por sus instalaciones y la posterior cata, nos permite viajar hasta 1880 en sus antiguas oficinas donde se exhiben obras de arte, provocativos azulejos y carteles de la época que promocionaban las bondades de tan apreciado elixir (Avenida de Ramos Pinto, 380)

Bodega Ramos Pinto. Vilanova de Gaia Muy cerca de aquí la cultura del vino revela su imagen más actual en el Espacio Porto Cruz, un moderno centro expositivo y de ocio que destaca por sus originales experiencias en torno al vino de Oporto y por sus propuestas de arte, moda y gastronomía lusa. Tómate un Porto Tonic en su terraza lounge 360º mientras disfrutas de las fantásticas vistas del Duero y la Ribeira, y saborea la original carta del chef Miguel Castro Silva en el restaurante DeCastro Gaia (Largo Miguel Bombarda, 23).

Terraza del Espacio Porto Cruz Tras la sobremesa, dos planes a cual más valido. Enfilar la Rua Cabo Simão para acceder al nivel superior de la atalaya más piropeada de la ciudad y seguir coleccionando imágenes para el recuerdo, o contemplarla desde su origen, navegando por el Duero.

Oporto desde la Rua Cabo Simão Oporto desde el nivel superior del Puente Don Luis I Un crucero por el Duero

Los tradicionales rabelos ya no transportan barricas de los viñedos a las bodegas de Gaia como antes. Ahora su carga son viajeros que quieren descubrir que hay más allá de la Ribeira en un recorrido panorámico que atraviesa los seis puentes que salvan el río. Rumbo a su desembocadura, allí donde el Duero se pierde en el Atlántico, en un paseo fluvial que nos muestra el cambiante paisaje que domina sus orillas. 50 minutos y 12 euros muy bien invertidos. Incluso bajo la lluvia. Sobre todo bajo la lluvia, dirían los más románticos.

Rabelos en el muelle de Gaia Crucero por el Duero. Oporto Disfrutar del atardecer en el muelle de Gaia

Sea cual sea la opción elegida, no abandones Gaia sin ver el atardecer desde el muelle. Con el adiós del sol la princesa del Duero vuelve a vestirse de gris luciendo su frágil silueta, el río oscurece, las fachadas palidecen… La magia de Oporto está hecha de pequeños detalles y esta puesta de sol, créeme, es uno de ellos. Si poco a poco te invade un sentimiento de recogimiento, cercano a la melancolía, llámalo saudade, como haría el maestro Pessoa.

Puente Don Luis I desde Vilanova de Gaia Atardecer en Vila Nova de Gaia Tras alimentar al alma, a satisfacer al estómago en alguno de los restaurantes de la Ribeira. Una buena elección es Jimão Tapas e Vinhos, pocas mesas, buena comida y situado en la encantadora Praca da Ribeira. Un apropiado final para estas primeras 48 horas en Oporto con el río como protagonista.

48 horas en Oporto: día 2

Recorrer el centro histórico de Oporto

Deja a un lado la pereza porque hoy toca callejear por el centro histórico así que prepárate para subir y bajar cuestas sin parar porque la preciosa fisonomía de Oporto tiene un precio. Primera parada, la , la Catedral que corona la ciudad desde el siglo XII.

Catedral de Oporto

Tras disfrutar de la amplia panorámica que nos regala la plaza de la Catedral, te espera uno de mis rincones favoritos, la estación de São Bento, una construcción de principios del siglo XX en la que es muy fácil distinguir a los viajeros de los turistas. Los primeros atraviesan el vestíbulo principal rumbo a las vías sin pena ni gloria, los segundos se maravillan ante los más de 20.000 azulejos que plasman escenas cotidianas y destacados capítulos de la historia de Portugal. Por algo dicen que es una de las estaciones de tren más bonitas del mundo.

Estación de São Bento. Oporto El pasado también se adueña de otro clásico portuense, el Café Majestic. Dirígete a la Rua Santa Catarina, la arteria comercial del casco histórico, para trasladarte a la Belle Époque de los años 20 rodeado de maderas nobles, enormes espejos y asientos de cuero. A pesar de sus elevados precios, conseguir mesa suele ser misión imposible pero por intentarlo que no quede. Nunca está de más darse un capricho y si es en forma de pastel de nata mejor que mejor.

Café Majestic. Oporto

¿Una bocanada de cotidianidad para contrarrestar tanto glamour? El cercano mercado do Bolhão que combate su deteriorado aspecto a base de vida y color. Productos frescos, enérgicos vendedores, souvenirs, flores, algún bar y buen ambiente se dan cita en un monumental edificio de factura neoclásica alzado en 1850 que espera paciente una reforma.

Mercado do Bolhão. Oporto Comprar un libro en Lello e Irmao

Dicen que es una de las más bellas del mundo y una de las más antiguas de Europa, que inspiró a J. K. Rowling para escribir la saga de Harry Potter y que atrae a una media de tres mil visitantes diarios. Yo simplemente me atrevo a afirmar que la visita a esta librería, en pie desde 1919, es algo que no debes pasar por alto. Los detalles modernistas de su fachada, la impresionante escalera que da acceso a la planta superior, las estanterías de madera, sus impresionantes vidrieras que permiten la entrada de luz natural… Divina fue la palabra que utilizó The Guardian para describirla. Desafortunadamente son pocos los que compran y muchos los que la fotografían aunque los tres euros que cuesta la entrada se descuenten del precio de la compra. Muchos curiosos y apenas lectores. Una mala combinación se mire por donde se mire (Rua das Carmelitas, 144).

Librería Lello. Oporto. © Miguel Ángel M. Romero Comer una francesinha

Como diría Oscar Wilde, la mejor manera de evitar la tentación es caer en ella. Y la tentación en Oporto es su plato más típico, la francesinha, liviano nombre para un enorme sándwich de carne, embutido y queso cubierto con una salsa picante que en su versión especial se sirve con huevo y patatas. Yo me enfrenté a este delirio gastronómico en el Café Piolho, un restaurante de toda la vida frecuentado por universitarios en el que también cocinan otras especialidades locales como las tripas à moda do Porto o los cachorros (Praca Parada Leitao).

Francesinha, el plato típico de Oporto

Subir a la Torre de los Clérigos

Para bajar esta brutal ingesta de calorías anímate a subir los 240 escalones de la Torre de los Clérigos. Al final del ascenso te esperan las mejores vistas de Oporto, el Duero y Vila Nova de Gaia ya que está ubicada en una de las zonas más elevadas de la ciudad. Tanto la iglesia como la torre, declarada Monumento Nacional, son obra de Nicolau Nasoni y constituyen una de las mejores muestras de arte barroco que hallarás en la ciudad. Consulta su web para conocer horarios y tarifas (Rua de S. Filipe de Nery).

Torre de los Clérigos. Oporto Descubrir el Oporto más vanguardista en la Rua Miguel Bombarda

Junto al Oporto que se resiste a las novedades convive el Oporto que se rinde ante ellas, que se entusiasma por el arte, el diseño y la cultura urbana. Buena prueba de ello es la Rua Miguel Bombarda, el epicentro de la movida portuense en cuanto a vanguardias se refiere. Infinidad de galerías de arte, restaurantes ecológicos, encantadoras cafeterías como Jóia da Coroa, tiendas de decoración vintage, boutiques de jóvenes diseñadores portugueses y, cómo no, street art. Desde el pimer gran mural que se realizó en la ciudad (El Quijote), a mi favorito, El Corazón de Viana, obra de Hazul y Costah y ubicado en la entrada del centro comercial Bombarda. Lo dicho, la cara más contemporánea de Oporto en apenas 700 metros.

Ó! Galeria. Rua Lombarda, Oporto El corazón de Viana. Street art en Oporto ¿Dónde dormir en Oporto?

Como me quedé prendada de la Ribeira te recomiendo dos opciones a la vera del Duero. La primera, el Bluesock Hostels Oporto, un precioso edificio forrado de azulejos que conserva su estructura original. ¿Qué lo hace especial? Espacios como el business centre, una zona chill out donde se programan conciertos, sus free walking tours y sus modernas habitaciones que pueden alojar de 2 a 16 personas. Un nuevo concepto de hostel, sin duda.

Bluesock Hostels Oporto

La segunda, el Hotel Carrís Porto Ribeira, un magnífico cuatro estrellas situado enfrente del anterior. Terrazas con vistas al río, elegantes y confortables habitaciones y una cuidada oferta gastronómica que se puede degustar tanto en el restaurante Forno Velho como en la tapería A Capela.

Irte de Oporto deseando volver

Las 48 horas en Oporto que te propongo concluyen aquí. Sé que he dejado mucho por mostrarte: el tranvía, los modernistas edificios de la Avenida dos Aliados, la iglesia de Santa Clara, la Casa de la Música, la Fundación Serralves, la Rua das flores, las playas de Foz… Lo enmendaré cuando vuelva porque me he quedado con ganas de más. Más piedras gastadas, apiñados tejados, guiños sutiles y descaradas contradicciones. Aquí en Oporto, en el norte de Portugal.

Rua das flores, Oporto

Y no, ni se te ocurra hacerme escoger entre Oporto y Lisboa. Porque sería injusto, porque comparar y viajar son dos verbos no se llevan bien, porque no puedo. Porque a pesar de las coincidencias priman las diferencias, porque el hechizo de una no solapa a la otra, sencillamente, discurren en paralelo.

14 Comentarios

  1. KIM

    Maravilloso artículo. Quiero visitar muy pronto Portugal y tu artículo me ha dado muchas ideas para planificar mi viaje. Muchas gracias!

    Responder
    • Alícia Bea

      Gracias a ti por pasarte por mi rincón viajero. Un saludo

      Responder
  2. Bloudit

    Soy un enamorado de la librería Lello, desde que la visite por primera vez quedé prendado de ella. Espero volver a verla tan pronto como pueda :D.

    Saludos!

    Responder
    • Alícia Bea

      No me extraña. Es de las librerías más bellas que he visitado

      Responder
  3. Victoria

    He estado por trabajo pero no me imaginaba que era así de bonita tal y como tú la describes. Que pena no haberlo leído antes. ¡A la próxima! Gracias

    Responder
    • Alícia Bea

      Vuelve a Oporto, Victoria. Te aseguro que te encantará. Un saludo

      Responder
  4. Nuno

    Y por tercera vez en los últimos cinco años Porto elegido como mejor destino europeo

    Responder
    • Alícia Bea

      ¡Exacto! Gracias por el apunte, Nuno

      Responder
  5. Patri

    Qué bonitas 48 horas en Porto y con qué maestría las has descrito. Es cierto, deja ganas de más, no sé si es ese aire marinero, esos azulejos, las gaviotas o las casas desconchadas pero yo me iba ahora mismo a comerme una francesinha al Piolho. Un besazo

    Responder
    • Alícia Bea

      Gracias por tu comentario, Patricia. Fue genial descubrir Oporto contigo. Volvemos cuando quieras. Besazo de vuelta

      Responder
  6. Nuno

    Gracias por visitar mi país y mi ciudad. Como siempre una crónica bien escrita capturando con inteligencia el espíritu de la ciudad y haciendo lo mejor de Porto en 48h. Muy bueno el recorrido que elegiste, yo diría perfecto.

    Responder
    • Alícia Bea

      Mil gracias Nuno, por tus preciosas palabras y por las pequeñas correcciones. Es un lujo tenerte como lector. Un saludo

      Responder
  7. Pedro

    Escapadita corta pero intensa. Como a mí me gusta. Me la apunto en la agenda. Un abrazo.

    Responder
    • Alícia Bea

      Haces bien porque sé que te va a gustar muchísimo. Abrazo de vuelta, Pedro

      Responder

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14 Comentarios

  1. KIM

    Maravilloso artículo. Quiero visitar muy pronto Portugal y tu artículo me ha dado muchas ideas para planificar mi viaje. Muchas gracias!

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    • Alícia Bea

      Gracias a ti por pasarte por mi rincón viajero. Un saludo

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  2. Bloudit

    Soy un enamorado de la librería Lello, desde que la visite por primera vez quedé prendado de ella. Espero volver a verla tan pronto como pueda :D.

    Saludos!

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    • Alícia Bea

      No me extraña. Es de las librerías más bellas que he visitado

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  3. Victoria

    He estado por trabajo pero no me imaginaba que era así de bonita tal y como tú la describes. Que pena no haberlo leído antes. ¡A la próxima! Gracias

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    • Alícia Bea

      Vuelve a Oporto, Victoria. Te aseguro que te encantará. Un saludo

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  4. Nuno

    Y por tercera vez en los últimos cinco años Porto elegido como mejor destino europeo

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    • Alícia Bea

      ¡Exacto! Gracias por el apunte, Nuno

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  5. Patri

    Qué bonitas 48 horas en Porto y con qué maestría las has descrito. Es cierto, deja ganas de más, no sé si es ese aire marinero, esos azulejos, las gaviotas o las casas desconchadas pero yo me iba ahora mismo a comerme una francesinha al Piolho. Un besazo

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    • Alícia Bea

      Gracias por tu comentario, Patricia. Fue genial descubrir Oporto contigo. Volvemos cuando quieras. Besazo de vuelta

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  6. Nuno

    Gracias por visitar mi país y mi ciudad. Como siempre una crónica bien escrita capturando con inteligencia el espíritu de la ciudad y haciendo lo mejor de Porto en 48h. Muy bueno el recorrido que elegiste, yo diría perfecto.

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    • Alícia Bea

      Mil gracias Nuno, por tus preciosas palabras y por las pequeñas correcciones. Es un lujo tenerte como lector. Un saludo

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  7. Pedro

    Escapadita corta pero intensa. Como a mí me gusta. Me la apunto en la agenda. Un abrazo.

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    • Alícia Bea

      Haces bien porque sé que te va a gustar muchísimo. Abrazo de vuelta, Pedro

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