Túnez: 8 días / 7 noches (Primera Parte)

Túnez: 8 días / 7 noches (Primera Parte)

Actualizado: 29 Mar 2019 | Publicado: 18 Mar 2013

Más de una vez he contratado un paquete vacacional de esos que te lo dan todo hecho. No es el tipo de viajes que me gustan porque te llevan a golpe de pito, apenas tienes tiempo libre, los horarios son muy estrictos y ese largo etcétera de inconvenientes que todos conocemos. Pero cuando, de repente, te cae del cielo una semana con la que no contabas y no quieres complicarte la vida, la cosa cambia. Eso fue lo que nos pasó hace un par de años, así que nos fuimos a una agencia de viajes y, tras mucho mirar y comparar, decidimos que nuestro destino sería un circuito por Túnez. Un paquete de 8 días, tres de circuito y cuatro en la costa en el hotel Vincci Taj Sultan situado en Yasmine Hammamet. Perfecto. Primero veríamos lo más importante del país más pequeño del Magreb y luego a nuestro aire. Pues no. Ya en el aeropuerto, resultó que nuestra agencia había cambiado alegremente el orden del viaje y haríamos el circuito al final. A mi pareja le vino de perlas porque lo que realmente le apetecía era relajarse en la playa y poco más. Pero como yo soy un culo inquieto, me las ingenié para combinar su sed de mar con mis ganas de ver cuanto más mejor. La crónica de esos días en Túnez a continuación.

El primer día ya te lo puedes imaginar: vuelo, traslado al hotel y reunión con la representante de la agencia para darnos la bienvenida al país y ofrecernos si queríamos contratar alguna excursión adicional. Como Sidi Bou Saïd quedaba fuera de nuestro circuito y a mí me apetecía muchísimo conocerlo, nos apuntamos a una salida que incluía, además, la visita al Museo del Bardo y a Cartago.

Hotel Vincci Taj Sultan. Yasmine Hammamet. Circuito por Túnez

Circuito por Túnez: Hammamet, Nabeul, el Museo del Bardo, Cartago y Sidi Bou Saïd

El segundo día pasamos la mañana paseando por Yasmine Hammamet, un complejo vacacional lleno de hoteles como el nuestro en el que no hay mucho que hacer ni ver salvo disfrutar de sus playas de arena fina, bañadas por un Mediterráneo de color turquesa que no puedes dejar de mirar. Después de comer en el hotel, cogimos un taxi para ir a Hammamet que nos dejó justo a la entrada de las murallas de la medina. Como nos habían recomendado, fijamos el precio de antemano. Seis dinares, unos 3€, por un trayecto de cinco kilómetros.

Ya en la ciudad turística más importante de Túnez (su nombre procede de la palabra hamman que en árabe significa baño), lo primero que hicimos fue visitar el Fuerte de Hammamet. Lo mejor de esta fortaleza es, sin duda, sus murallas desde donde puedes ver toda la ciudad. En la torre más alta hay una pequeña cafetería turca.

Vista de Hammamet desde el Fuerte. Circuito por Túnez

Cafetería turca del Fuerte de Hammamet. Túnez

Hammamet desde la fortaleza. Circuito por Túnez

Cuando empezamos a recorrer la medina serían las cinco de la tarde y estaba prácticamente vacía a excepción de los vendedores de los pequeños zocos que íbamos encontrando por el camino. A pesar de no ser una medina muy grande, el paseo por sus pequeñas y estrechas calles blancas, rodeadas de altas murallas, estaba siendo muy agradable hasta que en una de esas callejuelas vi a una hermosa mujer apostada a la entrada de lo que parecía una pequeña tienda. La rana Gustavo que llevo dentro pensó «qué foto más estupenda, entramos en la tienda así me inicio en la técnica del regateo y después de comprar algo quizá sea más fácil que me deje fotografiarla». ¡Qué mala idea! La pequeña tienda resultó ser un laberinto enorme y claustrofóbico que parecía no tener fin. Estábamos solos, la mujer más que hablar parecía que gritaba y yo me iba poniendo cada vez más nerviosa. Tanto que en un momento dado, con la vendedora insistiendo en que compráramos algo y yo sin ver nada que llamará mi atención, me agobié como nunca. Yo solo quería salir de allí y respirar aire fresco así que cogí una figurita de un dromedario que olía fatal, regateamos lo mínimo y salimos pitando de la que en ese momento bauticé como «la tienda de los horrores». Sé que fue culpa mía porque la situación me sobrepasó pero salí de la medina de Hammamet pensando que en Túnez no iba a ser capaz de comprar ni un triste juego de té. A no ser, claro, que acudiera a las tiendas de precio fijo de la Oficina Nacional de Artesanía de Túnez.

Medina de Hammamet. Circuito por Túnez

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La tienda de los horrores. Medina de Hammamet. Circuito por Túnez

Al salir de la medina nos sentamos en la terraza del Café Sidi Bou Hadid, un local encantador situado al lado de las murallas del fuerte. Fue allí, con la vista perdida en el mar y esperando la puesta del sol, cuando me reconcilié con Hammamet y conmigo misma por el numerito de la tienda.

Café Sidi Bou Hdid. Hammamet. Circuito por Túnez

De regreso al hotel y después de cenar, el azar quiso que conociéramos a tres chicas simpatiquísimas con las que congeniamos enseguida. Cuando les conté mi fiasco como compradora novata en Túnez casi se mueren de la risa y con razón. Al día siguiente querían ir a Nabeul y nos invitaron a ir con ellas para que «me espabilara en el arte del regateo». Además, ya tenían el teléfono de un taxista que conducía una furgoneta de seis plazas así que podríamos ir todos juntos. Dicho y hecho. A las 12 de la mañana -ellas ya habían hecho el circuito y no tenían ganas de madrugar- nuestro taxi nos estaba esperando en la puerta del hotel.

No dejes de leer esta guía práctica de Túnez con toda la información y consejos que necesitas para preparar tu viaje: requisitos de entrada, transporte, moneda, idioma, etc.

Nabeul. Circuito por Túnez

Recuerdo ese día como el más divertido de todo el viaje. Llegamos enseguida porque Nabeul está a solo 10 km de Hammamet. Una vez allí, nos dedicamos a perdernos sin rumbo por las calles y pasajes de la medina. Nabeul está considerada la capital tunecina de la alfarería y muchas tiendas lucen en su fachada preciosos platos de cerámica de alegres colores. Cuando las vi entrar en acción me quedé impactada. Eran el ejemplo perfecto de cómo se debe encarar el regateo con un vendedor tunecino: con actitud positiva, sin prisa, teniendo muy claro cuánto se quiere pagar por el producto y, sobre todo, pensando que no deja de ser un juego, un divertido toma y daca que nos permite interactuar con la gente del país. Con la lección aprendida, por fin pude comprar mi ansiado juego de té, un bol de madera de olivo y varios frasquitos de khol, un polvo muy negro y fino que usan tanto mujeres como hombres como máscara de ojos para protegerlos del sol y las bacterias.

Callejeando por Nabeul. Túnez

Slow shopping en Nabeul. Circuito por Túnez

Después de la mañana de slow shopping, fuimos a comer a comer a un modesto restaurante. Pedimos cuscús, unos briks, tajines y cordero a la menta. Por la tarde, dimos un paseo por la playa que rematamos fumando una shisha en uno de los cafés del centro. Un día redondo, sin duda.

Preparando un shisha en Nabeul. Túnez

El cuarto día de nuestra estancia en Túnez hicimos la excursión que contratamos en el hotel para visitar el Museo del Bardo, Cartago y Sidi Bou Saïd. La pena es que el día amaneció encapotado y amenazando lluvia.

El Museo del Bardo, a unos seis kilómetros de la capital, es el más importante del país ya que contiene la mejor colección de mosaicos romanos del mundo. Recorrer cada una de las plantas y salones de este hermoso palacio es recorrer tesela a tesela la historia de Túnez: la época púnica, griega, cartaginesa, cristiana e islámica. La visita guiada merece mucho la pena aunque dura 2 horas y al final se acaba haciendo un poco larga.

Museo del Bardo. Túnez

Del Museo del Bardo nos llevaron a Cartago para visitar lo poco que queda de la antigua capital púnica. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el enclave más  importante en su día del Mediterráneo es hoy un conjunto de ruinas diseminadas. Los restos arqueológicos que se conservan en mejor estado son las Termas de Antonino de época romana. Al lado de las termas se encuentra el Palacio Presidencial de Túnez por lo que ni se te ocurra disparar tu cámara en esa dirección porque está absolutamente prohibido.

Termas de Antonino. Cartago. Circuito por Túnez

Detalle de las Termas de Antonino. Circuito por Túnez

Cuando llegamos a Sidi Bou Saïd ocurrió lo que me temía. Estaba lloviendo a cántaros, tanto que la mayoría de nuestro grupo corrió a refugiarse en el Café des Nattes, uno de los más típicos y bonitos del lugar. Por suerte, nuestra guía, muy profesional, dijo que ella iba a hacer el recorrido que tenía previsto y que quien quisiera la siguiera.

Así, bajo un paraguas y acompañados por un intenso olor a jazmín, fue como empezamos a ascender por las calles de Sidi Bou Saïd, confirmando a cada paso que todos los piropos que recibe son más que merecidos. Sus casas blancas inmaculadas, con las puertas y ventanas pintadas de azul y resguardadas por misteriosas celosías para mirar sin ser visto, sus intrincadas y empedradas callejuelas, las vistas al Mediterráneo… Arquitectura y paisaje se dan la mano para dar forma a Sidi Bou Saïd, un pueblo encantador que, en lo alto de un acantilado, dominando el golfo de Túnez, me enamoró bajo la lluvia.

Sidi Bou Saïd. Circuito por Túnez

Tienda en Sidi Bou Saïd. Túnez

Café des Nattes. Sidi Bou Saïd. Túnez
  • Sigue leyendo la segunda parte de este circuito por Túnez aquí.

8 Comentarios

  1. Beatriz

    Me ha gustado mucho tu información y guía. Mi pregunta con cuánto dinero aproximado uno debería ir a Túnez.
    Gracias

    Responder
    • Alícia Bea

      Hola, Beatriz. Básicamente dependerá del número de días que estés en Túnez. En general no es un país caro en cuanto a comida y desplazamientos. El alojamiento ya es otro tema ya que tienes ofertas para todos los bolsillos. Un saludo y gracias por pasarte por mi rincón viajero

      Responder
  2. María (callejeando por el mundo)

    Me ha encantado el relato, Alicia. Yo me he planteado muchas veces ir a Túnez, pero me tira mucho para atrás el tema de el agobio que puedo pillar. Más o menos lo que te ha pasado a ti en la tienda pero a mi me da la sensación de que me va a agobiar todo en general. No lo se, es una idea que tengo en la distancia, a lo mejor al final no es todo tan agobiante como yo me lo imagino.
    Saludos.

    Responder
    • Alícia Bea

      Por supuesto que no. Lo de la tienda fue solo una anécdota. Me agobié en ese momento porque pagué la novatada, nada más. Túnez tiene una increíble variedad de paisajes que no puedes perderte y la gente es muy amable. En serio, que no te frene el miedo a agobiarte, María. Túnez merece mucho la pena. Muchas gracias por dedicarle unos minutos a mi blog. Saludos!

      Responder
  3. Fran Soler

    No es mala idea de vez en cuando que te lleven y no tener que preocuparte por nada, aunque yo hace años que no lo hago ( salvo en algún blogtrip, claro). Me gusta Túnez y su combinación de playas, cultura, ruinas… Espero algún día visitarlo. Muy buena crónica Alicia!! Un saludo

    Responder
    • Alícia Bea

      Muchas gracias por tu comentario, Fran. Yo creo que cada momento tiene su tipo de viaje. Aunque la idea inicial era desconectar de todo y relajarnos, al final, como suele pasar, no paramos. Túnez merece ser visitado, así que búscale un hueco en tu agenda viajera. Un abrazo

      Responder
  4. José Carlos DS

    Mira que no soy muy de contratar paquetes turísticos, pero pese al cambio de última hora que os hicieron, la verdad que fue una semananita bien maja en Tunez, superado ese primer choque con el regateo. Tengo que ir por allí para comparar, pero después de estar en India, creo que no me voy a encontrar nada más «salvaje» en ese aspecto, allí le dan mil vueltas al asunto del regateo xDDD

    Saludotes!

    Responder
    • Alícia Bea

      Yo tampoco suelo contratarlos pero de vez en cuando apetece que te lo den todo hecho. Lo del regateo en la India imagino que debe ser mucho más heavy. En Túnez, una vez que le pillas el truco al tema acaba siendo divertido y los vendedores suelen ser muy amables. Menos la gritona de la tienda 🙂 Gracias por pasarte por aquí. Saludotes de vuelta!

      Responder

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  1. Beatriz

    Me ha gustado mucho tu información y guía. Mi pregunta con cuánto dinero aproximado uno debería ir a Túnez.
    Gracias

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    • Alícia Bea

      Hola, Beatriz. Básicamente dependerá del número de días que estés en Túnez. En general no es un país caro en cuanto a comida y desplazamientos. El alojamiento ya es otro tema ya que tienes ofertas para todos los bolsillos. Un saludo y gracias por pasarte por mi rincón viajero

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  2. María (callejeando por el mundo)

    Me ha encantado el relato, Alicia. Yo me he planteado muchas veces ir a Túnez, pero me tira mucho para atrás el tema de el agobio que puedo pillar. Más o menos lo que te ha pasado a ti en la tienda pero a mi me da la sensación de que me va a agobiar todo en general. No lo se, es una idea que tengo en la distancia, a lo mejor al final no es todo tan agobiante como yo me lo imagino.
    Saludos.

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    • Alícia Bea

      Por supuesto que no. Lo de la tienda fue solo una anécdota. Me agobié en ese momento porque pagué la novatada, nada más. Túnez tiene una increíble variedad de paisajes que no puedes perderte y la gente es muy amable. En serio, que no te frene el miedo a agobiarte, María. Túnez merece mucho la pena. Muchas gracias por dedicarle unos minutos a mi blog. Saludos!

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  3. Fran Soler

    No es mala idea de vez en cuando que te lleven y no tener que preocuparte por nada, aunque yo hace años que no lo hago ( salvo en algún blogtrip, claro). Me gusta Túnez y su combinación de playas, cultura, ruinas… Espero algún día visitarlo. Muy buena crónica Alicia!! Un saludo

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    • Alícia Bea

      Muchas gracias por tu comentario, Fran. Yo creo que cada momento tiene su tipo de viaje. Aunque la idea inicial era desconectar de todo y relajarnos, al final, como suele pasar, no paramos. Túnez merece ser visitado, así que búscale un hueco en tu agenda viajera. Un abrazo

      Responder
  4. José Carlos DS

    Mira que no soy muy de contratar paquetes turísticos, pero pese al cambio de última hora que os hicieron, la verdad que fue una semananita bien maja en Tunez, superado ese primer choque con el regateo. Tengo que ir por allí para comparar, pero después de estar en India, creo que no me voy a encontrar nada más «salvaje» en ese aspecto, allí le dan mil vueltas al asunto del regateo xDDD

    Saludotes!

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    • Alícia Bea

      Yo tampoco suelo contratarlos pero de vez en cuando apetece que te lo den todo hecho. Lo del regateo en la India imagino que debe ser mucho más heavy. En Túnez, una vez que le pillas el truco al tema acaba siendo divertido y los vendedores suelen ser muy amables. Menos la gritona de la tienda 🙂 Gracias por pasarte por aquí. Saludotes de vuelta!

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